Los pensamientos no dejaban de revolotear en la mente de Nathan. Ayer se cumplió un año de la muerte de Jennifer, la mujer que lo cuidó y veló por él como si fuera un hijo.
Los años pasan y el cuerpo se desgasta. Las enfermedades llegan. La muerte es algo inminente.
El tacto de unas manos cálidas lo hizo regresar al presente.
—¿No tienes sueño? —le preguntó su esposa.
Nathan le acunó las mejillas con ambas manos y besó sus labios. Al principio, fue un gesto suave, una simple muestra de cariño. No obstante, el beso se extendió conforme pasaban los segundos. En el instante en que su lengua se...