Había llegado el día de la fiesta y con tanto estrés posterior, mientras se probaba el vestido, peinado, los zapatos y accesorios, Laura sentía un fuerte dolor de estómago. Esa mañana solo tomó té de manzanilla y al mirarse al espejo se veía terrible, pues incluso tenía bolsas de ojeras en su rostro, cosa que casi nunca experimentó y no sabía cómo lidiar con ellas.
—Nana, comida. Comida…
Gema esa mañana se había despertado con hambre, así que, repitiendo bostezos y con sus ojos realmente cansados, se presentó en la cocina. Los bostezos eran constantes y el ánimo que la caracterizaba había desaparecido. Esto de inmediato, Sara pudo notarlo.
—¿Continúa...