«La piedra en el zapato»
En cuanto estuvo de regreso, Sabrina corrió a encontrarse con Raúl. Ella no quería perder más tiempo y sabía que solo él podría quitar la piedra de zapato y le regalaría la tranquilidad que estaba necesitando.
«Tock, Tock, Tock»
Raúl se encontró extrañado de que tocarán a su puerta cayendo la noche, pero conocía esa manera de tocar, ya que habían acordado hacerlo de esa manera con Sabrina, así que abrió la puerta y ella entró sin esperar que le diera el permiso para el acceso.
—¿Por qué demonios demoraste tanto en abrir? ¿Qué tengo que hacer, señales de humo para que sepa que soy...