(Carla)
Con las manos en el volante, busqué llegar lo más rápido que pudiera, mi alma suplicaba no ser encontrada. Porque sabía que sucedería, la muy desgraciada se desquitaría conmigo a la primera oportunidad que tuviera de derrotarme. Yo no perdería esta pelea. Solté una maldición al doblar en una esquina, estaba casi perdiendo el control del auto a causa de la desesperación. Lucio estaba inmóvil aferrado a su asiento, me pareció de lo más patético que ni siquiera se ofreciera a ayudarme. Pero así era él, no tenía nada más para darme más que lo que en su momento supo ofrecerme.
Al llegar a la mansión de mi hermano...