(Thomas)
Abracé a mi esposa al verla sana y salva por la mañana. Aunque no fuera así en realidad, porque tenía moretones y magulladuras a lo largo de todo el cuerpo.
—Es la muestra de que mi secuestro ha sido cierto. —dijo ella, con los ojos nublados.
—¿Por qué no creería eso? —quise saber, desconcertado. A veces Luna se comportaba de un modo tan errático.
—No seas obvio Thomas, sé que lo creerías, aunque fuéramos ancianos y viviéramos toda una vida juntos como pareja. —Luna negó con la cabeza, haciendo una mueca crítica. —Mi papel aquí no es el que vendo.
—Eso es lo que tu piensas, eres mi esposa,...