– Mi pequeña niña – dice rodeándome con sus brazos, siento mis ojos llenarse de lágrimas y correr por mis mejillas – ¿Cómo está mi universitaria? – pregunta en todo dulce
– bien, mama todo en orden, ¿tu como estas?
– bien hija, pero venga no hablemos de mí, cuéntame ¿cómo es tu vida en esa enorme ciudad, hiciste amigos, como vas con las clases en difícil? – rio al escucharla ansiosa con ese montón de preguntas y suspiro, ella me guía hasta la cama y tomamos asiento, Mike pasa y deja el bolso con sus cosas sobre un mueble y la ve
– Hola ma – ella sonríe le...