Eros.
Suspiro y me pongo en pie, es hora de enfrentarlo, no hago nada con quedarme aparte teniendo a toda a mi familia dispuesta apoyarme, a apoyarnos. Camino hasta la casa, abro la puerta y veo a mama, la abuela y Dante en la sala, en el sillón grande conversando, suspiro y camino hasta ellos, cuando me ven se quedan en silencio, observándome, mama tiene los ojos hinchados por llorar, al igual que la abuela, Dante los tiene rojos.
- ven aquí…- dice la abuela dando unos golpecitos para que me siente a su lado, obedezco sin dudarlo, acaricia mi mejilla y susurra
- estas bien?...- asiento, pero la voz...