El señor inversionista se marchó de la empresa y Clara Isabel sonrió internamente por la manera en que ha logrado vengarse de su marido. — Tú me haces una mala pasada a mí y yo te respondo con otra que sé que te afectara mucho. —Dijo la chica en voz baja, dirigiendo sus palabras al jefe ausente.
Minutos más tarde llegó José Luis a la oficina de ella y le comentó que el señor al que esperaba no había llegado y que necesitaba comunicarse con él de inmediato.
—No es necesario que lo intentes contactar, el inversionista ya ha venido y yo lo he despachado con la palabra de que...