La mano de Joshua, involuntariamente, volvió a apretar el cuello de Marilyn.
—Como dije, puedes asesinarme, pero ciertamente no moriré sola— Mientras Marilyn terminaba esas palabras, una puerta situada en la habitación de cristal se abrió de repente y de ella salió un hombre que apuntaba con una pistola a la cabeza de Astrid.
—Debería valer la pena usar mi vida para cambiarla por una vida de arrepentimiento y dolor para ti… Estaría más que complacida al saber que solo sufrirás.
Marilyn terminó y señaló con los ojos al hombre de enfrente—¡Bang!— Sólo para ver a Joshua cubriendo su brazo con mucho dolor, no esperaba que la persona en la...