Irina.
No solo fue el ruido que se formó a mi alrededor el que hizo, que poco a poco saliera del entumecimiento sentía en mi cuerpo, más bien fue la sensación, de que mi Alfa, mi mate, mi vida, me necesitaba ahora.
Al abrir los ojos, la imagen qué vi ante mí, me paralizó, el mundo se había vuelto loco, mientras varios lobos luchaban entre ellos, quien capto mi atención verdaderamente, fue un enorme demonio de color negro, en forma de un lobo cruel y despiadado, que sin contemplaciones, cegaba la vida, con tan sólo su poderosa mandíbula, llena de letales colmillos que desgarraban sin piedad a diestro y siniestro,...