Irina.
Antes de despertar ya sentí en dolor adormecido de mi cuerpo, como si hubiera estado practicando ejercicio extremo, y este protestara por el sobre esfuerzo. Poco a poco mis ojos se abrieron, y mi cabeza se quejó por el exceso de luz, que venía de las ventanas de las que yo creía que era mi habitación.
Tuve que esperar unos segundos para adaptarme a la luz que me rodeaba, instintivamente busqué a mi mate, a mi lado, y al sentir las sábanas frías, abrir los ojos de golpe, en mi corazón una extraña sensación de vacío, de necesidad, me golpearon, y a pesar del dolor muscular me levanté, de...