Irina.
Drogheda, Irlanda del Sur, a la mañana siguiente.
Cuando abrí los ojos esa mañana, sentí el olor de Ava cerca del mí, miré a mi alrededor, y me encontré que aún estaba en el camarote del Alfa, pero al contrario de lo que yo esperaba, él no estaba allí, sólo una durmiente y agotada Ava dormía a mi lado.
Recordé que, tras quedarme en trance, para soportar el dolor de los derrotados durante la batalla, esperé junto esa nerviosa omega, que nuestros mates vinieran a dar con nosotras, pero al parecer eso no pasó, y finalmente cedimos al cansancio que llevábamos acumulado durante días.
- “Luna, señora Martin, ya...