Ava.
- “¿Cómo es que lo haces tan fácil, Irina? Siento que el mundo se me cae encima, estoy más acostumbrada a recibir órdenes, que a darlas.”- me quejé amargamente mientras entraba en el despacho que estaba reservado para la Luna, que se encontraba junto al mío, en la casa de la manada.
Hacía ya más de tres semanas que habíamos llegado como las mates del Alfa y el Beta de la manada Blue Moon, y aun no me había acostumbrado a las nuevas obligaciones que, como segunda hembra más importante de la manda, yo tenía.
Mi suegra y la de Irina, aparte de estar claramente emocionadas porque sus adorados...