Cuando mis ojos se abrieron con el sonido del despertador, suspiré con frustración al darme cuenta de que hoy era mi cumpleaños. No era precisamente mi día favorito del año, pero tampoco me hacía especial ilusión envejecer un año más. No tenía planes, ni los había hecho con antelación, pero decidí llevar a Jazmín a la ciudad para comprar una funda de teléfono. No era lo más emocionante que podía hacer por mi cumpleaños, pero me conformaba con ello, y eso era lo único que realmente importaba.
Le puse a Jazmín un bonito vestido azul con zapatos negros a juego, y después de pelearme con ella durante lo que me...