BLAIR
Fue cosa de un milisegundo, pero sentí que la vida me pasó ante los ojos, todo lo que hice y dejé de hacer, el frío y el terror mientras caía; sin embargo, de repente, fui tacleada por algo desde un costado, y terminé rebotando contra un cuerpo grande que soltó un quejido cuando pegó contra la pared, aunque me apretó con todas sus fuerzas.
Un ligero malestar se regó en mi costado y miré hacia arriba por instinto. Fue entonces cuando lo vi: semblante sereno, pero en sus ojos brillaba la auténtica preocupación.
—¿Estás bien?
Su pregunta bailó en mi cabeza por larguísimos segundos, y sentí que la cabeza...