La señorita Reyes.
Yo me había mentalizado en esperar la llegada de aquel primer pago que llegaría recién al cumplirse una semana de haber firmado el contrato, para lo cual a esas alturas solo faltaban tres días. Después de ese pago estaba en «veremos» mi continuidad con todo aquello, pues aunque de cierta manera comenzaba a tomarle el hilo al señor Cavill y de cierta manera también le tomaba el gusto a ese juego peligroso y sensual, no era algo que pudiera vislumbrar en ese futuro en el cual me había impuesto como meta la idea de ayudar a mi hermano como prioridad.
No podía intentar adivinar el futuro. Ni...