Por el peso de la lujuria
La noche llegó después de que me quedara viendo el paisaje desde la ventana que me permitía apreciar el crepúsculo desde una posición inmejorable. Desde ese lugar pude apreciar los distintos matices de naranja que fueron avanzando en el cielo a medida que el sol comenzó su descenso. De repente el naranja se manchó de azules y violetas y al final terminó empapándose en un todo de matices de azul estrellado. La nostalgia de ese momento, que encerraba en su fugacidad la realidad efímera de la vida, me hizo pensar en todos los rostros que había amado en mi vida. Amores de familia y...