Cuando vamos caminando hacia la mesa donde está el enorme pastel, me sonríe y entrelaza nuestras manos.
-¿Eres feliz?- me pregunta.
-Más de lo que creí que fuese posible- le sonrío de llena de dicha.
-¡Felicidades Andrew Smith!- se felicita así mismo, y sonrío por ello- ¡estás haciendo un buen trabajo!
CINCO AÑOS DESPUÉS. . .
Vivian. . .
Estamos en el parque, yo sobre la verde grama, con mi pequeña Carolinne en brazos, mientras veo correr a Andrew, detrás de nuestro primogénito; nuestro adorado Andrés. No es porque sea su madre, pero es un niño realmente hermoso y bueno, sin duda alguna mis ruegos fueron escuchados porque mi hijo,...