Narrador.
—Ella habla como si se refiriera al hermano de su ahora esposo —dijo Claudia que no se limitó en echarle leña al fuego.
—Ya veo señora, es mejor que hablemos a solas —le solicitó para que no siguiera.
—Ignacia, ¿qué acabas de decir? —exigió Matías con esa mirada que le quita el aliento, pero no por amor o placer sino por el miedo que a veces le causa, pues cuando se pone en ese plan es como si le helara el alma y la paralizara por completo.
—Lo que quise decir es que… —Ella tragó grueso enfrentada por todos esos pares de ojos que la observaban como la santa...