Narrador.
Ginna que aún seguía abrazada al cuerpo de Matías se apartó cuando vio que se había dejado llevar por la emoción y de cierto modo se sintió un poco avergonzada en el momento que vio a Ignacia mirarlos con cejas alzadas.
«Calma Ignacia esto debe tener una explicación», se convenció aplacando el enojo que empezaba a resurgir y mantuvo la serenidad.
A pesar de no saber quién es Ignacia, Ginna supuso que debía ser la esposa del hombre al que ella en esos momentos veía con admiración.
—Disculpé señor Matías, me dejé manejar por la alegría que siento de que mi padre al fin ha empezado a reaccionar al...