Narrador.
Ignacia sintió que se había liberado, pero ahora Martina era la que sentía el gran peso de esa carga, sin embargo, eso no le impidió ir a colorear con Iván y Camil, riendo y dándose cuenta de que sus primeras percepciones al ver en Iván parecido con Matías no eran erróneas.
—Abuelita Marti tus ojos y mis ojos son del mismo color— manifestó Camil cuando tomó entre sus deditos una crayola color marrón para colorear los ojos de la muñequita que había dibujado. A su parecer era Martina y ella que estaba tan sensible la miró sintiendo que se quedaba sin aliento, antes de sonreír, y responder.
—Si princesa,...