Narrador.
En respuesta Matías deslizó una mano con suma sutileza por la nuca de su amada, haciéndola estremecer, y con sus labios acarició los de ella; tomándola en un beso que la hacía flotar, puesto que a pesar de todo Matías no ha sido tan dulce como lo estaba siendo en este momento y de ese mismo modo le hizo el amor hablándole a través de sus besos, caricias, con cada estocada suave y pausada y aunque ese despacho ha sido testigo ya de varios encuentros ninguno como este había tenido lugar dentro de esa casa.
—¿Aún necesita que te diga que te amo? — le preguntó y ella que...