Narrador.
Se cambió el pantalón mojado por otro seco y se cubrió el torso con un suéter, luego fue a la cocina a la que muy pocas veces ha entrado, ya que siempre pide que le sirvan las chicas de servicio.
Buscaba como loco descontrolado algo caliente que le ayudará a sacar un poco el frío del cuerpo de su amada.
Y cuando estaba a punto de crear una banda musical con ollas y platos sonando por toda la casa lo único que vio que podía servir por el momento para calentar el cuerpo de su esposa fue leche de almendras.
La agarró de la nevera viendo que está mucho...