[XAVI]
Otro suspiro más que se escapa de sus labios, y este no es necesariamente un suspiro de amor, es un suspiro que refleja nervios. Su mano aprieta la mía con fuerzas después de haber tocado el timbre de la casa donde ella vivía hace pocos días. Ambos sabemos que esto no será fácil, pero hay que hacerlo. Debemos hablar con Facundo, sobre todo yo. Si he sido tan valiente de llevarme a su futura esposa aquel día de la iglesia, debo ser lo suficientemente valiente para afrontarlo. La puerta se abre y su cara al vernos es de enfado y no se podía esperar otra cosa.
—¡¿Qué carajos hacen...