Esam
Ver a las pobres chicas expuestas como carne en una carnicería me da cada vez más asco de estar en este lugar.
Hay un escenario con un reflector sobre la mujer que acaba de traer uno de los guardias de seguridad, y mesas dispersas donde los compradores pasan el rato, con sus bebidas caras y sonriendo como hienas esperando el momento adecuado para atacar.
La chica en el escenario, tiene piel morena, pelo rizado y cara de niña, no parece que tenga dieciocho años, los hombres le gritan que se quite la ropa, y ella no quiere hacer eso, está claro en su rostro la vergüenza y la humillación...