Emhre
Los días pasaban y Dahra y yo nos acostumbrábamos a la idea de ser padres del pequeño bebé que llevaba en la barriga.
Nuestra relación se ponía cada vez más interesante y ella, con el embarazo, tenía las hormonas a flor de piel.
Ya puedo tener sexo con mi esposa y eso me hace totalmente feliz y a ella también.
Estoy haciendo fisioterapia y puedo levantarme solo, estoy volviendo a aprender a tener los músculos rígidos nuevamente.
Y mi esposa siempre está conmigo, ayudándome y dándome fuerzas para que no me rinda.
Logramos hablar con Radja, la hermana de Dahra, y el padre autorizó a la niña para que...