Dahra
Corrí sin rumbo por el camino de terracería, me latía la cara y se levantaba polvo por donde pasaba, lágrimas rodaban por mi rostro, respiraba con dificultad por el esfuerzo físico o tal vez por la angustia y tristeza que hay en mi pecho y mi pensamiento fue, nací para sufrir?
Un padre dictatorial que golpea a las mujeres y las lleva a su dominio y ahora un esposo que no recuerda que se casó.
Grito con todas mis fuerzas, quiero que me escuchen, grito una y otra y otra vez.
Solo quiero ser escuchado.
Y me juro a mí mismo, que ningún hombre volverá a hacerme el ridículo...