-Priscila- escuchó su nombre en cabeza.
La loba cerró sus ojos y se encontró apartando todo a un lado y solo concentrándose en esa voz.
-Dime madre- tanto su cuerpo como el de su madre se proyectó uno frente a otro.
-¿Estás segura de lo que vas a hacer?- la voz de Nebraska era preocupada aun con su porte firme de siempre.
La loba menor asintió con la cabeza.
-No puedo dejar a Layan solo- se pasó la mano por la nuca- Es mi compañero.
Nebraska la comprendía.
-En eso eres igual a mí, hija- sonrió de lado- Incluso cuando estaba al borde de la muerte prioricé a mis seres...