Priscila vio como Layan se alejaba hacia la puerta dado el anuncio del nuevo ataque a otro miembro de la manada. Frunció el ceño. Otra víctima, y ella no acababan de encontrar el atacante. Por primera vez el sentimiento de culpa la atacó y fue algo realmente incómodo y pesado. Estaba tan sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta que el alfa había girado de vuelta a donde estaba ella.
-Ve a comer algo y a descansar- le dijo él acunando su mejilla llamando su atención.
La loba alzó la cabeza para que sus labios fueran sellados por lo de Layan en un beso rápido que la tomó...