GIANNA
Tuve un buen día. Zoe se fue temprano, y Laurice y yo comimos juntas aquí arriba el almuerzo y la cena. Vik llegó de una nueva cena de trabajo a eso de las ocho de la noche, y yo seguía flamante y recostada en su cama, viendo una serie en Netflix que me recomendó su hermana.
A estas horas me sentía… ¿bien? Vikram me enviaba mensajes cada una o dos horas preguntándome cómo estaba, e incluso notas rápidas de voz porque estuvo por fuera mucho tiempo. Por supuesto, no le hablé de lo de mis padres, pues no sería correcto hacerlo de esa forma.
Luego de ver un capítulo...