Esa mañana Flor llegó a clases y todo estaba transcurriendo normalmente como se acostumbraba en esos días, a lo lejos, vio a Manuel que perseguía a Belinda, seguramente se había cansado de esa situación absurda que estaban viviendo.
—Por favor no huyas, se ve muy ridículo Belinda —decía Manuel detrás de ella.
—¿Qué quieres? —preguntó Belinda deteniéndose y encarándolo — ¿no te parece que es suficiente con lo que sucedió esa vez?
—Ya me enteré de todo —confesó Manuel—, sé lo que sientes por mí y sé que fui un tonto al decirte todas esas babosadas, por eso quiero pedirte una disculpa, aunque tengo que confesar que yo no puedo...