Otra vez, otra vez existía el riesgo de perderla. ¿Hasta cuándo? Tenía ganas de mandar todo a la mierda, aunque era algo especulativo y se esperaban los exámenes, para ver si era cierta la posible teoría. Quería correr y que al detenerme todo sea como yo lo quiero, tengo ganas de llorar y gritarle al cielo que al menos me dé un respiro, me encontraba tan y alegre hasta que Rafa me confesó su temor, su palabra casi siempre termina en una sentencia verídica.
—Dylan, cálmate, aún no ha pasado. —dijo Lucas.
—No soporto la idea de perderla, y menos ver crecer a mis hijos sin una mamá, no quiero...