Sin duda alguna el abuelo Henrry nos daba este regalo, puede que el mundo tenga gente mala, pero sin lugar a duda debo agradecerle a la vida y sobre todo al de arriba por ese privilegio otorgado al hacer parte de la familia Páez.
Dylan tenía razón cuando nos decía en esos años cuando estudiábamos y nos reencontrábamos, insistía mucho al decir, que nosotros no fuimos como el común denominador de los chicos estadunidenses. Quienes vivían en plan de rebeldía, nosotros contábamos con nuestras familias y sobre todo con la familia de Catalina.
Con unos valores poco practicados, pero sí anhelados. El señor Luis fue un pilar en cada uno...