Hades no era un alfa por gusto. Su instinto era refinado y ahora que su esposa estaba enlazada con él como que ya se había dado cuenta de que algo estaba mal. Muy mal. Por eso cuando su reina abrió la puerta del baño, él la esperaba sentado en el borde de la cama, con su rostro serio y los brazos cruzados.
Quería saber que era lo que molestaba a Nebraska y sería esa noche.
-No me gusta cómo me miras- Nebraska cerró la puerta del baño detrás de su espalda.
Había escondido aquel conjunto en un lugar dentro del baño porque sabía que la escena que se realizaba delante...