-¿Pa, ya se fueron?- fue la pregunta de un temblante Noa que se abrazaba contra su hermano Nicolás.
Hades no habló, estaba mortalmente tenso. Tenía a sus cachorros detrás de él y no se arriesgaría a perder a ninguno y mucho menos que alguno resultara herid…
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando un destello blanco pasó frente a él y lo próximo que supo era que estaba enredado entre uñas y dientes con precisamente uno de los leopardos.
Un gemido colectivo de exclamación se escuchó ante la pelea, una que no fue nada agradable. El leopardo podía ser más pequeño que el alfa pero lo compensaba con agilidad y violencia...