Los primeros días Andrés durmió solo en una cama plegable. Alina se despertaba en medio de la noche y arropaba tranquilamente a Andrés. Había llovido y la segunda mitad de la noche estaba fresca.
Debido a que la cama improvisada estaba cerca de la ventana, la cual estaba abierta por la noche para evitar el calor, a Alina le preocupaba que él pudiera resfriarse.
Abrió la puerta y apartó las cortinas para ver si él estaba cómodo durmiendo, si estaba cubierto y si estaba teniendo pesadillas, algo que no quería. Pero no podía evitar preocuparse; siempre se preguntaba cómo se sentiría si sus seres queridos fallecieran, y cómo se adaptaría...