Alina escuchó y sonrió forzadamente. En su vida anterior, también había sido así, pero a los treinta años aún no se había casado. No sabía si el hombre que se casaría con ella sería realmente afortunado; solo sabía que en ese momento ella no era afortunada. Así que escucharlo le causaba incomodidad.
Pero aun así, respondió: "No me haga bromas, Abuela Eloise. Las chicas del campo somos así. Tal vez sabemos un poco más que las chicas de la ciudad. Abuela, prueba esta sopa, está deliciosa."
Eloise sonrió y dijo: "Hay muchas chicas del campo, pero no todas cocinan bien." Señaló la sopa y, sorprendida, exclamó: "Oh, ¿qué sopa es...