Dex DeCostello
New York
En el instante mismo que mi tío Philip me entregó a mi hermosa Valeria, me sentí el hombre más afortunado del mundo. Mi chica lucía hermosa y era la mujer más bella que había en la faz de la tierra, eso pasó por mi mente al tomarla de la mano y aproximarnos al altar juntos.
–Te amo, Valeria.
–Te amo, Dex.
El padre empezó a oficiar la ceremonia oficial de nuestro matrimonio, era ese el momento más especial para nosotros dos y en el transcurso de la ceremonia, pasaron a nuestro lado nuestros padrinos de anillos, mis abuelos, los padres de mi mamá, Philip y Amanda,...