Dex DeCostello
Puerto Vallarta, Jalisco, México
Después del malestar que Valeria tuvo, al ser un mareo muy fuerte, Alan no pudo impedir que me la llevara de vuelta a nuestro departamento y yo, como ya había terminado con mi trabajo, pude quedarme con la mujer que amo para que ella se pueda sentir mejor. Ayudé a Valeria a recostarse en nuestra cama y le quité los zapatos, la cubrí con una sábana y me recosté a su lado para acomodarla en mis brazos.
–Mi amor, no puedes seguir yendo a trabajar sintiéndote así de mal – Le expresé mi preocupación – Yo creo, que ahora que venga Ava le vamos...