Valeria DeCostello
New York
Dex y yo arañábamos la cúspide del placer, mientras sus embestidas me llenaban plenamente, él sabía cómo hacerme feliz y amaba eso de mi esposo. Dex tuvo un inicio suave y después aceleramos el ritmo juntos, acoplándonos completamente y así le entregué todos mis orgasmos de esa noche a mi amado esposo y él me entregó el suyo dejándose ir conmigo en una última embestida cargada de pasión, de deseo y de amor.
–Te amo, Valeria – me dijo mi esposo – eres perfecta, mi amor y eres solo mía.
Sus palabras me llevaron a la cima y caí presa de un delicioso orgasmo en el...