Dex DeCostello
New York
Valeria me miraba muy triste y de la nada empezó a llorar desconsoladamente y después se lanzó a mis brazos y yo, encantado, la recibí. Ella estaba desconsolada y muy triste porque tenía temores de mi pasado y yo, estaba mal porque quería infundirle la seguridad de que yo la amaba y entonces decidí, que me tenía que jugar el todo, por el todo, por el amor de la mujer que amo y por el deseo que tengo de tenerla a mi lado siempre, no solo a ella también a mis amados hijos.
–Valeria, entiendo de verdad cómo te sientes – Le dije sinceramente – Ahora...