Guardó silencio ante lo que acaba de decir ni más faltaba...ahora viene hacerme recordar lo que pasó en el baño, que poco hombre. ¿no?
–¿No tienes más nada que decir?–me pregunta, pero luego ruge de dolor–¡rayos!, el pone su mano en su herida, su pierna ha recibido un impacto de bala, lo había olvidado, claro por estar peleando con el.
–¿Oye? tu pierna, está sangrando–se queja otra vez–¿duele?–le pregunto, el asiente y yo coloco mi mano en su pierna–Vamos a un hospital, estás sangrando mucho.
El conduce muy rápido, por suerte no hay ningún auto en esta zona ya que es un lugar donde no habita mucha gente, solo hay...