Durante breves momentos, Emma dormitó camino a su edificio, la pastilla estaba haciendo efecto finalmente. Cuando, por cuarta vez, abrió sus ojos, notó que la ruta a su departamento, era distinta, se enderezó lentamente en su asiento y miró por la ventanilla, luego, miró a Max.
—Esta ruta no nos llevará a mi departamento. —Max sonrió sin retirar la mirada del tráfico frente a él.
—Lo sé, pero he decidido llevarte a mi nuevo departamento. —el auto se detuvo frente al semáforo que acababa de ponerse en rojo. Max giró hacia ella para mirar su reacción.
—Oh, —susurró Emma. —¿No tienes que regresar al hospital? —él se tensó por un...