Emma llegó a su oficina con aquel amargo sabor en su boca, miró la maleta a lado del sillón que estaba oculta a los ojos ajenos. «¿Crees que cederé a casarme con Irina solo por qué está embarazada después de todo lo que me hizo?» Las palabras de Max se repetían una y otra vez, él sería padre pronto, ¿Por qué callar algo tan importante?
—Emma—ella se sobresaltó cuando escuchó a Max llamarla a su espalda, ella se repuso de inmediato y caminó hasta su escritorio.
—¿Sí, señor Müller?—ella se giró para mirarlo, él ya estaba frente al escritorio.
—Katharina me informó que estabas en la oficina, ¿Por qué no...