El alfa Connor corre hacia el campo de entrenamiento. Justo antes de llegar a la gran muralla de piedra, se transforma en Sorem, golpeándose deliberadamente contra esta con toda su fuerza.
Lo hace una y otra vez, la pared empieza a agrietarse y caer poco a poco, mientras que de su frente borbotea la sangre.
Los gritos de su hermana, desde atrás, no consiguen apaciguar su frustración, su dolor y su rabia. La única forma de mantenerse vivo sin Selene es llevando su cuerpo al límite, recordarse todos los días que se merece este castigo, que se merece sufrir y sentir dolor por lo que hizo.
—Connor, por favor, detente....