Victoria
Elizabeth se había quedado dormida cuando terminamos de cenar, George llegó cuando ya habíamos comido, pero había notado algo él. Algo que aunque había visto con anterioridad, se notó la intensidad en esta ocasión.
Lo esperaba en la habitación, había ido a cerciorarse que nuestra hija estuviese cómoda, ¿Cómo no estarlo cuando tenía todo lo que a ella le gustaba? Había Elizabeth encontrado unos nuevos juegos de lápices para dibujar, así como cuadernos y se emocionó al ver el escritorio con la lámpara cerca de la ventana que daba al jardín. George le había regalado una tableta donde podía crear más dibujos, digitalizarlos y guardarlos en línea.
La puerta...