George
Rodeé con un brazo por debajo de su cuello a Victoria, terminamos de hacer el amor por tercera vez, mi cuerpo estaba resistiendo más de lo que imaginé, o como diría mi padre “Todo está en la mente”, Victoria se removió y levantó su rostro hacia a mí.
— ¿Qué piensas? —preguntó, curiosa. Su mano acarició mi pecho con sus dedos.
—En que mi cuerpo ha respondido mejor de lo que creí. —Dejé un beso en la punta de su nariz, —ella sonrió. —Puede que al final, tú seas mi medicina. —ella sonrió ampliamente y se subió sobre mí a horcajadas. —Vaya, vaya, la futura señora de Western quiere...