George
Estocolmo, Suecia
Estoy en el hospital universitario Karolinska desde las seis de la mañana. Me habían sacado sangre en cuanto había llegado, y empecé la primera etapa del tratamiento experimental. Había leído trabajos de doctores que seguían investigando como detener el crecimiento del cáncer, pero hasta hoy, todo era experimental. Radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia. En esta última, sería una terapia de transferencias de células T. Es un tratamiento que fortalece la capacidad de las células T para combatir el cáncer. O en su otro nombre, terapia celular adoptiva, y una de las opciones recomendadas de mi doctor era administrarse por la intravenosa, directo en la vena.
— ¿Cómo se...