Victoria
Caminé de un lado a otro, George se había desmayado en la bañera y yo pensé por un momento que lo había perdido para siempre. El corazón latió a toda velocidad sin saber que podía hacer, Marie estaba pálida, preocupada al igual que yo, pero solo quedaba esperar a que el doctor saliera y nos informara si estaba bien. Albert estaba sentado en una silla en el pasillo. La puerta se abrió y apareció el doctor.
—Ya ha reaccionado, pero le he dado un poco de medicamento para calmar su dolor, pero es temporal. —pudimos respirar un poco. —Pero lamento decirles que necesita ser hospitalizado de inmediato, podría llamar...