George
Las siguientes semanas fueron pesadas, más vómitos, mi cabello siguió cayéndose al grado de decirle a Victoria que me rapara por completo, entre risas –quería hacer esto sin que Elizabeth viera la tristeza que me embargaba- me dejó totalmente sin cabello, Victoria decía que me veía más atractivo y mi hija que se me veía bien incluso me ayudó a quitarme la barba también. Odiaba los efectos de las quimioterapias, me hacía perder toda la fuerza y solo me provocaba dormir por largas horas gracias a las dosis altas de la morfina. Hoy, era uno de esos días que quería mantenerme despierto para ver a mi familia.
— ¿Qué...